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10 platos típicos y 10 restaurantes para comer en Madrid

¿Dónde comer en Madrid? pues no vamos a ser tan presuntuosos como para dar una respuesta concluyente, pero si os vamos proponer hacer un recorrido por 10 de los platos más tradicionales de la cocina madrileña y por 10 restaurantes que nos han gustado y que recomendamos. Hemos intentado que los restaurantes fueran lo más variado posible, en precio y en oferta culinaria, dejando así alguno en el camino. Aún así será una versión subjetiva pero, esperamos, que os sirva como referencia y os sea útil. Por supuesto que la oferta culinaria de Madrid da para muchísimo más, pero como dice el dicho «lo bueno, si breve, dos veces bueno». Al final añadimos la nota dulce, con tres referentes del sector en Madrid: Casa Mirá, La Mallorquina y Casa Ginés.

Comer en Madrid. Contenido

Platos tradicionales madrileños

El cocido madrileño

Aunque cocidos hay en muchas comunidades autónomas de España, el cocido madrileño goza de identidad propia, es un plato representativo de su gastronomía, tanto que hasta canciones le han dedicado. Fue un plato, como le ha pasado a muchos otros, con orígenes humildes y que llegó al resto de la población gracias a los restaurantes. Con orígenes, para unos, en la olla podrida y, para otros, en la adafina sefardita, a la que se parece en que se sirve separando sus ingredientes: primero, el caldo, luego los garbanzos junto a las patatas y verduras y, para finalizar, la carne. Este sería el sistema tradicional de servirlo, porque en la actualidad ha quedado reducido a dos pasos: el caldo y luego el resto. Para comer en Madrid un buen cocido hay muchos restaurantes, entre ellos en la Bola, el Lhardy o el Malacatín.
El mítico cocido del Lhardy
El mítico cocido del Lhardy

Callos a la madrileña

Otro plato que también existe con tal denominación en otras zonas de España pero que en Madrid alcanza un status especial. Los callos son una receta tradicional de casquería (vísceras y otras partes de los animales que no se consideran carne) ya que entre otros ingredientes y  como elemento fundamental lleva estómago de vaca o de carnero. Fueron un plato popular por su precio y contundencia pero ya en el siglo XIX el Restaurante Lhardy lo introdujo en su carta. Es un plato gelatinoso y con un toque picante. Se pueden comer en Madrid en muchos lugares, entre ellos en Casa Alberto.

Callos en Casa Alberto
Callos en Casa Alberto

Torrijas

Un plato que se populariza con la religión, con el tiempo de cuaresma. Según la Iglesia, el ayuno tendrá lugar el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, y los Viernes de Cuaresma (40 días antes de la Semana Santa) la abstinencia solo será de alimentos preparados con carne. Y ahí, en Cuaresma y Semana Santa, entraron las torrijas a jugar su papel  como alimento energético y saciante. Las torrijas son una rebanada de pan que se frite después de ser empapada en leche, vino o, incluso, almíbar y rebozada en huevo. La base de pan puede estar azucarada o con grasa y como complementos se suelen utilizar el limón, la naranja, la canela, la vainilla, la miel y la nata. En Madrid uno de los mejores sitios para pobrarlas es en Paco Pastel, la pastelería de San Lorenzo de El Escorial que también tiene un local en la Casita del Príncipe en el mismo Escorial.

Torrijas de Paco Pastel
Torrijas

Bocadillos de calamares

El bocata de calamares se ha convertido en uno de los clásicos madrileños, es el fast food castizo. Dicen que se introdujeron como una influencia de la gastronomía andaluza, gracias al ferrocarril y así poder acercar el producto del mar a la capital. La receta es sencilla, calamares rebozados en harina y luego fritos. Aunque parezca sencilla no lo debe ser tanto ya que un buen bocata, crujiente y con un buen rebozado, no es fácil de encontrar. Uno de los sitios tradicionales donde comer en Madrid un buen bocata de calamares es el Bar La Campana, situado en el Callejón de Botoneras en los aledaños de la Plaza Mayor, al igual que otro clásico, el Bar La Ideal que también se encuentra en la misma calle Botoneras o, en el Bar Postas, un bar de esos de toda la vida, situado en la calle del mismo nombre.

Bocata de calamares en el Bar La Ideal
Bocata de calamares en el Bar La Ideal

Soldaditos de Pavía

Aunque sus orígenes no están muy definidos y sobre su nombre hay varias teorías, desde que se les llama así por tener los mismos colores que el uniforme de los tercios que combatieron en Pavía en 1.525 o el mismo color que el uniforme de los húsares que entraron con el General Pavía en el Congreso en 1.874, estos fritos de bacalao que llevaban un pimiento rojo, que con el tiempo fue desapareciendo, son otro clásico de la cocina madrileña. Consisten en tiras de bacalao desalado empanadas en una pasta de freír con azafrán. Un lugar clásico para comer en Madrid este aperitivo es en Casa Labra, situada en el número 12 de la Calle Tetuán, muy cerca de la Puerta del Sol.
Casa Labra y su famoso bacalao
Casa Labra y su famoso bacalao

Gallina en pepitoria

La palabra pepitoria hace referencia a una forma de cocinar diferentes platos de carne, generalmente pollo o gallina; la salsa resultante de la preparación de las carnes se enriquece con yema de huevo duro y almendras molidas. Cuando se hace así, el plato recibe el apelativo en pepitoria. Probablemente de origen árabe o francés. Fue nombrada por Cervantes en el Quijote y era uno de los platos preferidos de Isabel II. Uno de los lugares donde se puede comer en Madrid es en Casa Ciriaco, en el número 84 de la Calle Mayor.

Huevos rotos

Este plato de gran sencillez es un clásico de la gastronomía española y de la madrileña, en particular. Huevos fritos, también se les conoce como huevos estrellados, y patatas, que en algunos lugares las acompañan de jamón, chorizo,…. El gran promotor de este plato en Madrid fue Lucio, que en su restaurante de la Cava Baja, Casa Lucio, lo convirtió en su plato estrella.

Gallinejas

Un plato de casquería (vísceras y otras partes de los animales que no se consideran carne) cien por cien, ya que son son el intestino delgado del cordero o cabrito, antiguamente era con las tripas de la gallina, de ahí su nombre. No es un plato apto para todos los estómagos, el nuestro uno de ellos, jeje!!.Uno de los sitios más típicos donde comer gallinejas en Madrid es en la Freiduría de gallinejas, en Embajadores, 58.

Asados

Aunque el cordero lechal y el cochinillo asado no sean exclusivamente un plato madrileño ya que incluso es más fácil asociarlos a otras provincias, como Segovia, Burgos (Aranda),…son platos que son comunes en los menús de los restaurantes madrileños, entre ellos el histórico restaurante «Sobrino de Botín» en el número 17 de la Calle Cuchilleros, de visita cuasi obligada si estás por Madrid, o en el Asador de Aranda (nosotros visitamos el de las Rozas)

Cochinillo Sobrino de Botin
Cochinillo Sobrino de Botin

Rabo de toro

Dicen que el origen del plato es cordobés pero en Madrid es muy popular. Plato muy vinculado al mundo taurino, a finales de los años 70 del siglo pasado estuvo a punto de desaparecer pero, hoy en día, es fácil encontrarlo en tascas y casas de comidas. Casa Alberto es uno de los lugares en donde poder comer en Madrid el rabo estofado.

Rabo de Toro de Casa Alberto
Rabo de Toro de Casa Alberto

10 restaurantes de Madrid

Al igual que los platos, los restaurantes los hemos limitado a 10, buscando los más distintos y variados de los que hemos disfrutado en nuestras visitas a Madrid para ofreceros una visión lo más diversa posible, para todos los gustos y bolsillos. Esperamos haber acertado, lo máximo posible, en la selección.

Restaurante Botín

Según el libro Guinness de los Records el restaurante más antiguo del Mundo, donde desbancó a Le Procope de París y, segun la lista de Forbes el número 3 de Restaurantes Clásicos del Mundo, con esta presentación sólo hace falta que este buena la comida para hacerle una visita. En esta misma ubicación existía una bodega que fue transformada en posada allá por el año 1.590 y, finalmente, en 1.725 fue reformada para instalar un horno. Y desde entonces en la Calle Cuchilleros, 17 está en funcionamiento este restaurante. Un clásico que no defrauda y con un servicio muy atento y profesional. Probamos el cochinillo asado (25,65 €) y la sopa de ajo (9,35 €) y la ensalada botín (14,95 €), todo muy bueno. Y que decir de los postres, excelente la tarta de queso (6,80 €) y la Tarta Botín (6,80 €). Lo único en que flaquea, la bebida, ya que la oferta es muy limitada. Un muy buen lugar donde comer en Madrid.

Casa Alberto

Situada en el número 18 de la Calle Huertas, es una de las míticas tabernas castizas de Madrid. Inaugurada en 1.827 como una simple taberna donde se vendía vino, de ahí el color rojo de la fachada, ya que así se le indicaba a la gente que no sabía leer que allí se vendía vino. Si la fachada es la clásica de las tabernas, el interior, para nuestro gusto, es precioso. Entre sus platos destacan los callos (19 €), el rabo estofado (20 €), el bacalao, … y los calamares en su tinta (12 €), un buen lugar para comer en Madrid.

O'Curruncho

Situado a 5 minutos de la Plaza de España, en el número 36 de la calle Fomento, se encuentra este pequeño pero excelente restaurante de cocina gallega. Buen servicio y atención, es recomendable reservar. En nuestra visita comimos pulpo a la parrilla (18,50 €), chipirones a la plancha (9,90 €) y dos de raciones de croca (14,90 € cada una), para rematar con unas filloas exquisitas aunque no baratas (7 €).Un buen sitio para comer en Madrid y probar la gastronomía gallega.

Asador de Aranda

Es un lugar que visitamos hace unos años, en 2017, y nos quedó una muy grata impresión, probamos el lechazo y estaba muy bueno, de los mejores que hemos probado. situado en Las Rozas, en la carretera de A Coruña. El lugar muy bien ambientado y a destacar la atención del personal. Tienen otros asadores en Madrid (en la calle Preciados, en Diego de León y en Plaza Castilla), pero este, al menos, es un buen lugar donde comer en Madrid.

Bar La Ideal

Situado en una de las calles de acceso a la Plaza Mayor y, al lado de otro mítico de los bocatas de calamares como es La Campana. Comer en Madrid un bocata de calamares con una cervecita es todo un ritual que se debe cumplir en un visita. El precio del bocata fue de 3,5 € y la ración de 6,5 €. Un buen lugar para tomarte este aperitivo tan castizo.

Lhardy

Uno de los históricos restaurantes de Madrid, que abrió sus puertas en 1.839, un lugar que visitamos antes de la reforma a la que fue sometido tras su traspaso y donde al traspasar la puerta entrabas en un lugar con una decoración que te transportaba a otro tiempo (nos recordó a algún restaurante de París), así lo recordamos y estamos deseando poder volver y ver cómo ha quedado tras la reforma. En nuestra visita probamos su cocido, exquisito, al igual que sus postres. En Lhardy los platos de la casa son el mítico cocido (60 €/persona) y el solomillo Wellington (28 €/persona). No es un lugar para ir todos los días pero sí para hacer una visita.

Casa Labra

Otras de las tabernas míticas y castizas de Madrid, ubicada en la calle Tetuán 12, junto al Corte Inglés de Sol. Aquí fundó Pablo Iglesias el Partido Socialista Obrero Español, era el 2 de mayo de 1.879 y una placa en el local así lo recuerda. También es famosa por su bacalao, sus tajadas (1,70 €), muy ricas, al igual que  sus croquetas (1,30 €). Es  lo que hemos probado, acompañados de unas cañas, en esta taberna. Merece una visita aunque el único problema para poder visitarlo es la cantidad de gente que vimos siempre en cola, solo hemos podido entrar dos veces.

Luna Rossa

Un lugar pequeño y acogedor con un bonita decoración y con un buen servicio, así es este restaurante italiano donde el producto es italiano 100%, hasta el agua, o eso parece. La pizza, increíble, muy buena (13, 50 € la de jamón y setas, 18 € la calzone de calamares; y los postres aceptables, la pannacotta, 5,50 € y el babá au rhum (bizcocho empapada en ron), 6,50 €. Como es un italiano 100% para nosotros flojea en el vino y en la cerveza. Aun así muy recomendable y un excelente italiano para comer en Madrid. Se encuentra en la Calle de San Bernardo, frente a donde vivió doña Emilia Pardo Bazán durante unos años. Es conocido por ser también el lugar donde iba a comer las pizzas Pedro Sánchez.

Museo del Jamón

En los años 70 del pasado siglo los fundadores del Museo del Jamón crearon el concepto de restaurante temático de jamones. En los Museos del Jamón, además de poder comer en el restaurante, puedes pedir en barra raciones, tapas, y bocadillos y se pueden comprar jamones, chacinas, quesos, embutidos y fiambres. Además con cada consumición te ponen una tapa de embutido. En la actualidad hay 6 Museos del Jamón, de los cuales hemos visitado cuatro de ellos: Plaza Mayor, Calle Mayor, Carrera de San Jerónimo y Paseo del Prado. Es de visita casi obligada si estás por Madrid por su relación calidad/precio. Desde siempre nos llamaron la atención los precios de las cañas (a los que acompañan de un tapa de embutido), a un precio muy competitivo para ser Madrid. La comida, en el restaurante (que tiene cada Museo), es de una calidad aceptable para ser un local de mucha rotación, y a buen precio. Recomendable para comer en Madrid con una buena relación calidad/precio.

Venta El Buscón

Una taberna actual situada en el número 2 de la Calle Victoria, muy cerca de la Puerta del Sol. Tiene una decoración y un ambiente que la hacen acogedora, el servicio es atento aunque algo despistado. Hemos estado varias veces, la última vez (enero 2020) pedimos unas croquetas de jamón (9 €), un churrasco (11 €) y un entrecot (14 €), todo aceptable. A destacar que es un lugar con mucho ambiente y que se llena pronto. Buen sitio para cenar antes de salir a dar una vuelta.

Algo dulce en Madrid

Casa Mirá

Casa Mirá
Casa Mirá

Desde que su fundador, Luis Mirá, emprendiera el viaje desde Jijona a Madrid, en el año 1.842, para abrir esta casa de turrones, Casa Mirá se ha convertido en un lugar de referencia para la compra de productos navideños: turrón, mazapanes, etc. El secreto está en sus recetas artesanales y en la utilización de buena materia prima, según afirman en la fabricación del turrón: «En nuestro proceso artesanal utilizamos almendra de calidad de la variedad marcona, miel de romero, que le aporta un toque distinto a nuestros turrones, y la clara de huevo; sin más añadidos artificiales«. Además cuenta con una situación envidiable, en el número 30 de la Carrera de San Jerónimo, muy cerca del edificio del Congreso de los Diputados. Está cerrada en julio y agosto. Hemos probado sus turrones y mazapanes varias Navidades y podemos dar fe de su buen sabor y calidad, aunque no sea un producto barato, si merece la pena pagar la diferencia, están muy buenos.

La Mallorquina

Otro lugar con historia, fundada en 1.894, esta pastelería ubicada en la esquina de la Puerta del Sol con la Calle Mayor es conocida por sus napolitanas, de crema o chocolate, y por su roscón de Reyes. Es un lugar que está lleno de gente, ya sea desayunando o comprando. Hemos entrado varias veces y los productos están bien pero tampoco es que te vayan a sorprender y nos quedamos con la napolitana de chocolate. Han abierto dos tiendas más, una en Cuatro Caminos y otra en Velázquez.
La Mallorquina
La Mallorquina

Chocolatería San Ginés

Desde 1.894 llevan preparando churros en este bar, o más bien chocolatería, situada en el Pasadizo de San Ginés, a escasos metros de la Plaza Mayor y muy cerca de la Puerta del Sol. La cafetería original es la del número 5, pero debido al gran número de clientes tienen un local anexo para llevar y otro al otro lado de la calle. Tiene una decoración y un ambiente muy agradable, a pesar de lo abarrotado que suele estar. Hay que hacer dos colas: una primera para sacar los tickets de lo que quieres comprar y luego tienes que hacer otra cola para que te den mesa o recoger el pedido, suele ir bastante rápida. Las porras, los churros (ración de 6, 1,80 €) y el chocolate (2,70 €)…muy buenos, y merece una visita a pesar de la multitud que suele haber. La Chocolatería es mencionada en la obra «Luces de Bohemia» de Valle Inclán y ya está empezando su expansión internacional: Tokio, Shanghai y Bogotá. Antes de la epidemia del coronavirus estaba abierta las 24 horas.
Chocolatería San Ginés
Chocolatería San Ginés
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