Que ver en Burdeos en 2 o 3 días
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12 lugares que ver en Burdeos
En 12 lugares que ver en Burdeos os presentamos la joya del suroeste de Francia, una ciudad elegante y llena de vida situada a orillas del río Garona, famosa por sus monumentos históricos, su gastronomía y, cómo no, por sus prestigiosos vinos.
Burdeos es una ciudad que conquista desde el primer paseo. Sus amplias avenidas, plazas monumentales y fachadas de piedra color miel hacen que muchos la conozcan como la “pequeña París”.
Con aproximadamente 240.000 habitantes, la capital de la Gironda ha sabido reinventarse sin perder su identidad, mezclando la belleza clásica del siglo XVIII con barrios modernos, tranvías futuristas y un ambiente cosmopolita que la convierten en una de las ciudades más atractivas de Francia.
Curiosidad: Burdeos posee uno de los conjuntos urbanos protegidos por la UNESCO más extensos del mundo y solo París cuenta con más edificios catalogados en toda Francia.
No debemos olvidar que Burdeos forma parte también del Camino de Santiago, lo que añade aún más valor histórico y cultural a la ciudad.
Plazas monumentales, iglesias históricas y elegantes edificios del siglo XVIII convierten a Burdeos en un auténtico museo al aire libre.
La ciudad es mundialmente famosa por sus vinos y por la tradición vinícola que rodea toda la región de la Gironda.
Su red de tranvías, zonas peatonales y espacios renovados junto al río hacen que recorrer Burdeos sea muy cómodo.
En esta guía os llevaremos a descubrir algunos de los rincones más espectaculares de la ciudad: desde la monumental Place de la Bourse hasta el moderno barrio de Bassins à Flot, pasando por iglesias históricas, mercados, puentes y miradores.
Al final de la entrada os hablaremos también de los restaurantes donde hemos comido y de los hoteles donde nos hemos alojado en nuestras distintas visitas a Burdeos.
Además, os dejaremos un mapa interactivo con todos los lugares imprescindibles que ver en Burdeos para que podáis organizar fácilmente vuestra ruta.
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1. Plaza de la Bolsa y el Miroir d'Eau: la postal más famosa de Burdeos
Si hay un lugar que representa la esencia de Burdeos, ese es sin duda la espectacular Plaza de la Bolsa y su famoso Miroir d'Eau. Este conjunto monumental, situado junto al río Garona, es probablemente la imagen más icónica de la ciudad.
La elegante Place de la Bourse, construida en el siglo XVIII durante la época dorada de la ciudad, simbolizó la apertura de Burdeos hacia el río y el comercio internacional. Su arquitectura clásica y perfectamente simétrica refleja el esplendor económico que vivió la ciudad gracias al comercio marítimo y al vino.
Presidiendo la plaza se encuentra la Fuente de las Tres Gracias, inaugurada en 1869 y dedicada a las hijas de Zeus de la mitología griega: Aglae, Eufrósine y Talía.
Curiosidad: el Miroir d'Eau, inaugurado en 2006, es el espejo de agua más grande del mundo, con una superficie de aproximadamente 3.450 metros cuadrados.
Pero lo que realmente convierte este lugar en mágico es precisamente el Miroir d'Eau. Este enorme espejo de agua refleja perfectamente las fachadas de la plaza creando una de las imágenes más bonitas de Francia, especialmente al amanecer, al atardecer y por la noche cuando todo queda iluminado.
Cada pocos minutos el sistema alterna entre una fina lámina de agua y un efecto de niebla que hace que el lugar tenga un ambiente casi surrealista. En verano además se convierte en uno de los lugares favoritos tanto para turistas como para los propios bordeleses.
El atardecer y la noche son los momentos más espectaculares para fotografiar el reflejo de la Plaza de la Bolsa sobre el agua.
Se encuentra junto al río Garona, entre el Puente de Piedra y la Plaza de Quinconces, en pleno centro histórico de Burdeos.
Nosotros creemos que sentarse unos minutos frente al Miroir d'Eau, contemplando cómo se reflejan las luces de la ciudad sobre el agua, es una de esas experiencias que hacen especial una visita a Burdeos.
2. Puerta de Cailhau: el arco medieval más bonito de Burdeos
Uno de los rincones más sorprendentes y fotogénicos de Burdeos es la espectacular Puerta de Cailhau, una auténtica joya medieval situada junto al río Garona y uno de los monumentos históricos más bonitos de la ciudad.
Construida a finales del siglo XV, esta monumental puerta defensiva servía como acceso principal a la ciudad desde el puerto. Además de su función militar, fue levantada para conmemorar la victoria del rey Carlos VIII en la batalla de Fornovo, en Italia.
Su elegante mezcla de arquitectura gótica y renacentista, junto con sus tejados puntiagudos y pequeñas torres, hacen que recuerde más a un castillo de cuento que a una simple puerta de entrada a la ciudad.
Curiosidad: la Puerta de Cailhau tiene aproximadamente 35 metros de altura y durante siglos fue una de las principales entradas amuralladas de Burdeos.
Nosotros os recomendamos no limitaros únicamente a contemplarla desde el exterior. Merece mucho la pena entrar en su interior, donde se explica la historia de Burdeos, el comercio fluvial y la importancia estratégica que tuvo la ciudad durante siglos gracias al río Garona.
Además, desde la parte superior se obtienen unas vistas fantásticas del Puente de Piedra, del paseo fluvial y del casco histórico bordelés.
La entrada costaba aproximadamente 7 € (septiembre de 2024). Os recomendamos consultar precios y horarios actualizados en la web oficial de la Puerta de Cailhau.
Se encuentra muy cerca de la Plaza de la Bolsa y del río Garona, en pleno centro histórico de Burdeos.
La Puerta de Cailhau es mucho más que un monumento histórico: es una auténtica ventana al pasado medieval de Burdeos y uno de esos lugares que conservan intacto el encanto de otra época.
3. Puente de Piedra: un símbolo sobre el río Garona
El elegante Puente de Piedra es uno de los grandes símbolos de Burdeos y uno de esos lugares imprescindibles que no pueden faltar en una visita a la ciudad.
Este icónico puente sobre el río Garona fue mandado construir por Napoleón Bonaparte a comienzos del siglo XIX, entre los años 1810 y 1822, con el objetivo de facilitar el paso de tropas y mercancías.
Hasta entonces, cruzar el Garona era complicado debido a la fuerza de las corrientes y a la anchura del río, por lo que este puente supuso toda una revolución para la ciudad.
Curiosidad: el puente cuenta con 17 arcos, exactamente el mismo número de letras que forman el nombre de Napoleón Bonaparte.
Con casi 500 metros de longitud, el Puente de Piedra conecta el casco histórico con el barrio de La Bastide, ofreciendo además unas preciosas vistas del río y de las fachadas históricas de Burdeos.
Nosotros creemos que uno de los mejores momentos para recorrerlo es al atardecer, cuando la luz dorada se refleja sobre el Garona y la ciudad empieza a iluminarse lentamente.
El puente mide aproximadamente 487 metros y fue el primer puente permanente construido sobre el Garona en Burdeos.
Desde el puente se obtienen unas magníficas panorámicas del río, del casco histórico y de la Plaza de la Bolsa iluminada.
Más que un simple paso sobre el río, el Puente de Piedra representa una parte importante de la historia de Burdeos y es uno de los rincones con más encanto de la ciudad.
4. Rue Sainte-Catherine, la calle comercial más larga de Europa
La animada Rue Sainte-Catherine es una de las arterias principales de Burdeos y uno de los lugares con más vida de toda la ciudad.
Con aproximadamente 1.200 metros de longitud, está considerada la calle comercial peatonal más larga de Europa y atraviesa buena parte del centro histórico bordelés.
A medida que recorres sus adoquines históricos, descubrirás una mezcla perfecta de boutiques elegantes, grandes marcas internacionales, pequeñas tiendas locales, librerías, cafeterías y pastelerías que llenan la calle de ambiente a cualquier hora del día.
Curiosidad: la Rue Sainte-Catherine existe desde época romana y sigue siendo, siglos después, una de las principales vías comerciales de Burdeos.
Pero Rue Sainte-Catherine no es solo un lugar para ir de compras. También es uno de los mejores sitios para sentir el ambiente auténtico de la ciudad y observar el ritmo diario de los bordeleses.
La calle conecta dos lugares emblemáticos de la ciudad:
Presidida por el majestuoso Gran Teatro de Burdeos, una de las plazas más elegantes y monumentales de la ciudad.
Una plaza animada y universitaria llena de terrazas, bares y ambiente joven, especialmente al caer la tarde.
Nosotros creemos que merece la pena recorrerla con calma, entrando en alguna pastelería francesa, haciendo una pausa en una terraza o simplemente disfrutando del ambiente que convierte a esta calle en uno de los lugares imprescindibles que ver en Burdeos.
Además, por la noche las luces y escaparates le dan un aire todavía más especial, convirtiéndola en un paseo muy agradable después de cenar.
5. Plaza de Quinconces, una de las más grandes de Europa
La enorme Plaza de Quinconces es uno de los espacios urbanos más impresionantes de Burdeos y una parada imprescindible en cualquier recorrido por la ciudad.
Con aproximadamente 12 hectáreas, está considerada una de las plazas más grandes de Europa y sorprende tanto por sus dimensiones como por sus monumentos.
Fue construida a comienzos del siglo XIX, en el año 1820, sobre el antiguo emplazamiento del Castillo Trompette, una fortaleza militar levantada para controlar posibles revueltas populares y contener movimientos revolucionarios.
Curiosidad: el nombre “Quinconces” hace referencia a la disposición geométrica de los árboles plantados en la plaza.
El gran protagonista de este enorme espacio es el espectacular Monumento a los Girondinos, dedicado a los diputados girondinos ejecutados durante la época del Terror en la Revolución Francesa.
La fuente monumental, adornada con esculturas y caballos de bronce, es una de las imágenes más conocidas de Burdeos.
En la plaza destacan dos grandes columnas que simbolizan las actividades que hicieron prosperar a Burdeos durante su época dorada: el comercio y la navegación.
La plaza acoge conciertos, mercadillos, ferias y una gran noria durante determinadas épocas del año.
Nosotros creemos que merece la pena recorrerla con calma y acercarse hasta la fuente para admirar todos sus detalles escultóricos. Además, desde aquí se obtienen unas bonitas vistas del río Garona y del centro histórico.
La Plaza de Quinconces es uno de esos lugares que muestran la grandeza monumental y la elegancia clásica que caracterizan a Burdeos.
6. Catedral de Saint-André y Torre Pey-Berland, joyas góticas imprescindibles
La impresionante Catedral de Saint-André es uno de los monumentos más importantes que ver en Burdeos y una auténtica joya del gótico francés.
Su enorme fachada, sus altas bóvedas y la majestuosidad de su nave reflejan la importancia histórica y religiosa que tuvo esta ciudad durante siglos.
La catedral fue escenario de importantes acontecimientos históricos, entre ellos la famosa boda de Leonor de Aquitania con el rey Luis VII de Francia en el siglo XII, además de otros enlaces reales posteriores como el de Ana de Austria y Luis XIII.
Curiosidad: durante la Revolución Francesa la catedral llegó a utilizarse como almacén de forraje antes de ser restaurada años más tarde.
Actualmente forma parte del conjunto histórico declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, además de integrarse en las rutas históricas del Camino de Santiago.
Muy cerca de la catedral se encuentra otro de los grandes iconos de Burdeos, la espectacular Torre Pey-Berland.
La torre fue construida separada de la catedral porque el edificio principal no podía soportar el peso de la enorme campana.
Tras subir sus 231 escalones llegaréis hasta sus terrazas panorámicas, desde donde se obtienen unas vistas espectaculares del centro histórico.
La Torre Pey-Berland fue levantada en el año 1440 y coronada en 1863 con la estatua dorada de Notre-Dame d’Aquitaine, visible desde muchos puntos de la ciudad.
Desde sus terrazas, situadas entre los 40 y 50 metros de altura, se puede disfrutar de una de las panorámicas más bonitas de Burdeos, con los tejados históricos, las plazas y el perfil del río Garona al fondo.
El precio de la entrada era de 9 € en septiembre de 2024. Para consultar horarios y tarifas actualizadas os dejamos el enlace a la web oficial de la Torre Pey-Berland.
Sin duda, la combinación de la Catedral de Saint-André y la Torre Pey-Berland forma uno de los conjuntos monumentales más espectaculares y fotogénicos de todo Burdeos.
7. Grosse Cloche, la gran campana que marcaba el ritmo de la ciudad
La espectacular Grosse Cloche es uno de los monumentos más emblemáticos y fotografiados de Burdeos, además de una auténtica ventana al pasado medieval de la ciudad.
Esta impresionante puerta fortificada, construida en el siglo XV, es uno de los pocos restos que aún se conservan de las antiguas murallas medievales que protegían Burdeos.
Su elegante arquitectura de estilo gótico flamígero, junto con sus dos torres y el gran reloj central, la convierten en uno de los rincones con más encanto del casco antiguo.
Curiosidad: la enorme campana que corona la torre pesa más de 7 toneladas y durante siglos fue utilizada para avisar a los ciudadanos de incendios, celebraciones o acontecimientos importantes.
La Grosse Cloche también servía como puerta de acceso a la ciudad y llegó a utilizarse como prisión en determinadas épocas de la historia de Burdeos.
No olvidéis levantar la vista para contemplar su precioso reloj central y los detalles decorativos de la fachada.
Los alrededores de la torre conservan el ambiente histórico del viejo Burdeos, con calles estrechas, terrazas y edificios históricos.
Actualmente se puede visitar su interior mediante visitas guiadas que permiten descubrir el mecanismo de la campana y conocer mejor la historia de este monumento tan singular.
En septiembre de 2024 el precio de la visita guiada era de 6 €.
Pasear por la zona de la Grosse Cloche, especialmente al atardecer o de noche cuando la iluminación resalta su belleza, es una de esas experiencias que hacen especial cualquier visita a Burdeos.
Sin duda, este histórico campanario es mucho más que un monumento: es uno de los grandes símbolos de la ciudad y una parada imprescindible dentro de los principales lugares que ver en Burdeos.
8. El Gran Teatro, obra maestra del neoclásico
El espectacular Gran Teatro de Burdeos es uno de los edificios más elegantes y representativos de la ciudad, además de una auténtica joya del neoclasicismo francés.
Situado en la elegante Place de la Comédie, este impresionante edificio fue inaugurado en 1780 y diseñado por el célebre arquitecto Victor Louis, considerado uno de los grandes nombres de la arquitectura francesa del siglo XVIII.
Su impresionante fachada, formada por 12 enormes columnas corintias coronadas por esculturas de las Musas y las Gracias, convierte este lugar en uno de los rincones más fotografiados de Burdeos.
Curiosidad: el Gran Teatro de Burdeos está considerado uno de los teatros más bellos del mundo y sirvió de inspiración para otros grandes teatros europeos.
Pero si el exterior impresiona, el interior todavía sorprende más. Su sala principal, decorada en tonos azules y dorados, destaca por su elegancia, su espectacular cúpula pintada y una acústica considerada excepcional.
Actualmente sigue acogiendo óperas, conciertos y espectáculos internacionales que llenan de vida este histórico edificio.
Las visitas guiadas permiten descubrir salones, escaleras monumentales y rincones normalmente reservados a los artistas.
Nosotros no tuvimos ocasión de asistir a una representación, pero poder disfrutar de una función en este escenario histórico debe ser una experiencia realmente inolvidable.
Además, toda la zona que rodea el Gran Teatro tiene muchísimo encanto, llena de cafeterías, terrazas y restaurantes donde relajarse mientras se disfruta del ambiente elegante y sofisticado del centro de Burdeos.
Especialmente por la noche, cuando la iluminación resalta su fachada monumental, el Gran Teatro de Burdeos se convierte en uno de los rincones más mágicos y fotogénicos de la ciudad.
Sin duda, uno de los grandes imprescindibles que ver en Burdeos.
9. Cité du Vin, el museo del vino más moderno de Francia
Entre los lugares más originales que ver en Burdeos destaca la espectacular Cité du Vin, uno de los museos dedicados al vino más modernos e innovadores del mundo.
Inaugurada en 2016 junto al río Garona, esta impresionante instalación cultural se ha convertido rápidamente en uno de los grandes símbolos contemporáneos de la ciudad.
Su llamativa arquitectura, inspirada en el movimiento del vino dentro de una copa o en la forma de un decantador, ya merece por sí sola una visita.
Curiosidad: la experiencia completa dentro de la Cité du Vin suele durar unas dos horas y combina exposiciones interactivas, audiovisuales, aromas y degustaciones.
La visita permite realizar un fascinante recorrido por la historia del vino a través de distintas épocas y culturas del mundo, mostrando cómo esta bebida ha acompañado al ser humano desde hace miles de años.
El museo utiliza pantallas, proyecciones y experiencias sensoriales para hacer la visita mucho más dinámica y entretenida.
En la planta superior se encuentra el espacio Belvedere, desde donde se disfrutan unas vistas espectaculares de Burdeos mientras se realiza una cata.
Además de la exposición permanente, la Cité du Vin cuenta con varias zonas de degustación, restaurantes y espacios gastronómicos donde seguir disfrutando de la cultura vinícola de la región.
La entrada para la exposición permanente más la degustación en el Belvedere costaba 22 € en septiembre de 2024.
Para llegar hasta la Cité du Vin podéis utilizar la línea B del tranvía de Burdeos, además de distintas líneas de autobús como la 7 y la 32.
Sin duda, una visita imprescindible para los amantes del vino, de la arquitectura moderna y para cualquiera que quiera descubrir una faceta diferente y muy original de Burdeos.
Qué ver en los alrededores de Burdeos
1. Visita a Arcachon y la Duna de Pilat
Arcachon, situada en la costa atlántica francesa, es una de las excursiones más bonitas que podéis hacer desde Burdeos.
Este elegante destino costero combina playas, naturaleza, villas históricas y una gastronomía ligada al mar que lo convierten en una escapada perfecta para desconectar del ambiente urbano de la capital de la Gironda.
Su gran joya natural es la impresionante Duna de Pilat, considerada la duna más alta de Europa, con más de 100 metros de altura y unos 2,7 kilómetros de longitud.
Consejo: subir a la cima de la duna al amanecer o al atardecer es una experiencia inolvidable, especialmente por las vistas sobre el océano Atlántico y el inmenso Bosque de las Landas.
Desde arriba se disfruta de una panorámica espectacular donde el azul del mar, la arena dorada y el verde del bosque crean uno de los paisajes más impresionantes del suroeste de Francia.
Uno de los rincones más bonitos de Arcachon, famoso por sus elegantes villas del siglo XIX rodeadas de jardines y vegetación.
Un paseo en barco por la bahía permite descubrir la famosa Île aux Oiseaux y las icónicas Cabanes Tchanquées sobre pilotes.
También os recomendamos acercaros hasta el Belvedere de Sainte-Cécile, desde donde tendréis unas vistas panorámicas magníficas de Arcachon y de toda la bahía.
Y, por supuesto, no podéis marcharos sin probar las famosas ostras de Arcachon en alguno de los pequeños puestos ostrícolas situados junto al agua, una experiencia gastronómica muy típica de esta región francesa.
Arcachon y la Duna de Pilat forman una excursión perfecta desde Burdeos, ideal para disfrutar de naturaleza, paisajes espectaculares y del encanto de la costa atlántica francesa.
2. Sauternes y el Château Guiraud
A unos 55 kilómetros al sur de Burdeos se encuentra la pequeña comuna de Sauternes, mundialmente famosa por producir uno de los vinos dulces más prestigiosos del planeta.
El legendario vino Sauternes debe gran parte de su singularidad a la influencia de los ríos Garona y Ciron, cuyas nieblas otoñales favorecen la aparición de un hongo muy especial.
Curiosidad: el hongo Botrytis cinerea, conocido como “podredumbre noble”, concentra los azúcares y aromas de la uva, dando lugar a los famosos vinos de Sauternes.
En la Maison du Sauternes podéis descubrir la historia vitivinícola de la región y realizar pequeñas degustaciones, aunque nuestra recomendación es visitar directamente alguno de los históricos châteaux de la zona.
Nuestra idea inicial era visitar este mítico château, considerado el gran referente histórico de Sauternes y único Premier Cru Supérieur de la clasificación de 1855.
Finalmente optamos por visitar este espectacular château y la experiencia fue fantástica, con visita al viñedo, degustación y explicación detallada de la vendimia.
El histórico Château d’Yquem, cuyos orígenes se remontan a un castillo medieval del siglo XII, tenía todas las visitas completas cuando fuimos, así que decidimos acercarnos al Château Guiraud.
Y la verdad es que fue todo un acierto. Situado en pleno corazón de Sauternes, este château fue el primero de los Premier Grands Crus Classés en 1855.
La visita nos encantó, especialmente por la atención en español, el recorrido por el viñedo y las explicaciones sobre cómo se realiza la vendimia y el complejo proceso de elaboración de estos vinos.
Además, comparado con otros grandes châteaux de la zona, los precios nos parecieron algo más asequibles. La visita nos costó 22 € en 2019 y tuvo una duración aproximada de dos horas.
Para los amantes del vino, visitar Sauternes y alguno de sus históricos châteaux es una de las mejores excursiones que podéis hacer desde Burdeos.
3. Saint-Émilion
Una escapada imprescindible si os encontráis en Burdeos es el encantador pueblo medieval de Saint-Émilion, situado a tan solo 40 kilómetros de la ciudad.
Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, este precioso rincón del suroeste francés enamora por su arquitectura medieval, sus calles empedradas y, por supuesto, por su estrecha relación con el vino.
La historia de Saint-Émilion se remonta al siglo VIII, cuando un monje ermitaño llamado Émilion se instaló en una cueva de la zona, convirtiéndose en el fundador espiritual del pueblo.
Con el paso de los siglos, la localidad creció hasta convertirse en uno de los grandes centros vinícolas de Francia gracias a la calidad excepcional de sus viñedos.
Curiosidad: el subsuelo de Saint-Émilion está lleno de galerías y bodegas excavadas en la roca caliza, formando una auténtica ciudad subterránea.
Pasear por sus calles adoquinadas es como retroceder en el tiempo. Entre sus principales monumentos destacan la espectacular iglesia monolítica, excavada directamente en la roca, y el precioso claustro de los Cordeliers, rodeado de viñedos.
Subir a esta fortaleza medieval permite disfrutar de unas magníficas vistas panorámicas sobre los viñedos y los tejados de Saint-Émilion.
Visitar alguna de las bodegas centenarias de la región es una de las mejores experiencias que podéis vivir en Saint-Émilion.
La experiencia no estaría completa sin una visita a alguna de sus bodegas históricas, donde podréis descubrir los secretos de elaboración de algunos de los vinos más prestigiosos del mundo.
En la región se encuentran nombres legendarios como Château Cheval Blanc, aunque nosotros decidimos visitar el Château Ambe Tour Pourret, situado a la salida del pueblo.
La visita nos encantó. Durante aproximadamente una hora recorrimos las instalaciones mientras nos explicaban el proceso de elaboración del vino, finalizando con una degustación acompañada de queso y chocolate.
Saint-Émilion es mucho más que un bonito pueblo medieval; es un lugar donde historia, patrimonio y cultura vinícola se mezclan para crear una experiencia inolvidable.
Si estáis visitando Burdeos, esta excursión es una de las mejores formas de descubrir la esencia del vino y del paisaje del sudoeste francés.
4. El Bosque de las Landas de Gascuña
A poco más de una hora al suroeste de Burdeos, se extiende el impresionante Bosque de las Landas de Gascuña, considerado el mayor bosque artificial de Europa.
Con más de un millón de hectáreas de pinos marítimos, esta inmensa extensión verde es un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza y uno de los grandes tesoros naturales del suroeste francés.
El origen del bosque se remonta al siglo XIX, cuando Napoleón III impulsó la plantación masiva de pinos para drenar las antiguas tierras pantanosas y fomentar la producción de resina.
Hoy, este inmenso espacio natural es mucho más que un legado histórico: es el lugar perfecto para desconectar y disfrutar de actividades al aire libre como senderismo, ciclismo o paseos a caballo entre interminables senderos forestales.
Una experiencia muy recomendable: recorrer en piragua el tranquilo río Leyre, rodeado de vegetación y pequeños rincones naturales llenos de encanto.
Uno de los principales atractivos de la región es el Parque Natural Regional de las Landas de Gascuña, un espacio protegido que alberga una rica biodiversidad y paisajes únicos.
Dentro del parque, el río Leyre serpentea lentamente entre el bosque, ofreciendo uno de los paisajes más tranquilos y fotogénicos de toda la región.
Si buscáis una experiencia más relajada, podéis acercaros a pequeñas aldeas tradicionales como Sore o Luxey, donde todavía se conserva la esencia rural de la antigua Gascuña.
Además, el bosque está estratégicamente situado entre Burdeos y la costa atlántica, por lo que podéis combinar fácilmente esta excursión con una visita a Arcachon, Cap Ferret o la espectacular Duna de Pilat.
Y, como nos sucedió a nosotros, si viajáis a Burdeos en coche desde España, atravesaréis durante muchos kilómetros este inmenso bosque, una experiencia que ya forma parte del propio viaje.
Infografía: La fascinante historia de los vinos de Burdeos
12 lugares que ver en Burdeos
Dónde alojarse en Burdeos
En nuestras diferentes visitas a Burdeos hemos probado hoteles en distintas zonas de la ciudad y con presupuestos variados. Todos ellos nos dejaron una experiencia positiva y creemos que pueden ser muy buenas opciones dependiendo del tipo de viaje que estéis organizando.
Hôtel du Théâtre
Fue nuestro primer hotel en Burdeos y, aunque es un alojamiento sencillo, tiene una ubicación fantástica en plena Rue de la Maison Daurade, a pocos pasos del Gran Teatro.
Las habitaciones son básicas pero cómodas, con baños pequeños, algo bastante habitual en muchos hoteles del casco histórico francés.
La zona nos pareció tranquila, con ambiente y restaurantes alrededor, pero sin demasiado ruido por la noche.
El desayuno era sencillo y poco variado, aunque suficiente para empezar el día.
Una opción recomendable si buscáis alojaros en pleno centro de Burdeos a buen precio.
Ibis Budget Bordeaux Centre Bastide
Este hotel tipo Ibis Budget nos sorprendió muy positivamente por su excelente relación calidad/precio.
Aunque está situado al otro lado del río Garona, se encuentra muy cerca del Puente de Piedra, aproximadamente a unos 10 minutos caminando del centro histórico.
Tiene muy buena conexión tanto en tranvía como en autobús y, además, dispone de aparcamiento exterior, algo muy práctico si viajáis en coche.
Las habitaciones siguen el estilo minimalista habitual de Ibis: sencillas, funcionales y cómodas.
El desayuno era correcto, aunque algo limitado en variedad, y justo al lado hay un supermercado Carrefour que siempre viene muy bien.
En conjunto, una opción muy interesante para quienes buscan un hotel práctico, económico y bien comunicado.
Best Western Plus Hôtel Gare Saint-Jean
Fue el hotel donde nos alojamos la última vez que estuvimos en Burdeos y la experiencia fue realmente positiva.
Está situado muy cerca de la Gare Saint-Jean, donde llega el autobús del aeropuerto, algo muy cómodo si viajáis sin coche.
El personal fue especialmente amable y atento durante toda la estancia.
Las habitaciones tienen un tamaño correcto, están bien equipadas y disponen incluso de cafetera, un detalle que siempre se agradece.
El desayuno buffet nos pareció bastante completo y variado.
Desde el hotel se tarda aproximadamente unos 20 minutos caminando hasta el centro histórico o pocos minutos utilizando el tranvía.
Una opción muy recomendable si buscáis comodidad, buena conexión y una estancia agradable en Burdeos.
Nuestro consejo: si viajáis a Burdeos en coche, os recomendamos buscar hoteles con parking o situados cerca del tranvía, ya que el centro histórico tiene bastantes restricciones de circulación y aparcar puede resultar complicado.
Dónde comer en Burdeos
En nuestras visitas a Burdeos hemos probado varios restaurantes y hay dos que nos dejaron un recuerdo especialmente bueno, tanto por la calidad de la comida como por el ambiente y la ubicación.
La Tanière
Cerca del Pont de Pierre y de la Porte Cailhau, concretamente en el número 41 del Quai Richelieu, se encuentra este restaurante que fue una de las mejores experiencias gastronómicas que hemos tenido en Burdeos.
Además, algo que nos sorprendió gratamente es que algunos camareros hablaban español, lo que siempre facilita mucho las cosas.
La carta no es muy extensa, pero precisamente eso hace que los platos estén muy bien elaborados.
Nos encantaron especialmente las carnes con salsa. Todavía recordamos el entrecôte con salsa roquefort, que estaba espectacular, además del steak haché, muy sabroso y perfectamente preparado.
Los precios rondaban aproximadamente entre los 25 y 35 € por persona en nuestra última visita y creemos que mantiene una muy buena relación calidad/precio para la zona.
Sin duda, un restaurante muy recomendable para disfrutar de una buena comida en el centro histórico de Burdeos.
L'Autre Petit Bois
Situado en el número 12 de la Place du Parlement, este restaurante destaca por su ambiente acogedor y una decoración muy original que no deja indiferente.
De hecho, os recomendamos subir a la planta superior, ya que tiene muchísimo encanto y una atmósfera muy especial.
Es un lugar ideal para compartir tostas, cazuelas y platos para picar, perfecto para una comida informal en pleno centro de Burdeos.
Nos encantaron especialmente la tosta de foie y la cazuela de camembert, ambas deliciosas.
También recordamos con mucho cariño los postres, especialmente el tiramisú.
En nuestra visita los precios rondaban unos 10 € por plato y las cervezas alrededor de 4 €, por lo que nos pareció una opción bastante razonable para la calidad y ubicación.
Un lugar muy recomendable para disfrutar del ambiente del casco histórico de Burdeos mientras probáis cocina francesa con un toque informal.
Nuestro consejo: en Burdeos merece mucho la pena reservar mesa con antelación, especialmente los fines de semana y durante la temporada alta, ya que muchos restaurantes del centro histórico suelen llenarse rápidamente.
Cómo llegar del aeropuerto de Burdeos al centro
El Aeropuerto de Burdeos-Mérignac se encuentra situado a unos 12 kilómetros del centro de la ciudad y dispone de varias opciones para llegar cómodamente hasta el casco histórico o la estación de tren de Burdeos.
Actualmente el aeropuerto está dividido en distintas terminales, incluyendo la terminal Billi, utilizada principalmente por compañías de bajo coste como Ryanair o easyJet.
Os dejamos un enlace a los mapas interactivos oficiales del aeropuerto de Burdeos para localizar fácilmente terminales, paradas y servicios.
Tranvía Línea A (la opción más recomendable)
Desde 2023, el aeropuerto cuenta con conexión directa mediante el Tranvía Línea A, convirtiéndose en la forma más cómoda y económica de llegar al centro de Burdeos.
- Duración: aproximadamente 35-40 minutos.
- Precio: alrededor de 1,90 € por trayecto (tarifa TBM 2026).
- Frecuencia: cada 10-15 minutos aproximadamente.
- Paradas importantes: Hôtel de Ville, Quinconces y Saint-Jean.
Nos parece la mejor opción para la mayoría de viajeros porque evita tráfico, es económica y conecta directamente con muchas de las zonas más interesantes de la ciudad.
Autobús 30’Direct
Otra alternativa muy utilizada es el autobús exprés 30’Direct, que une el aeropuerto con la estación principal de tren de Burdeos.
- Duración: unos 30 minutos aproximadamente.
- Precio: alrededor de 8,50 € el trayecto y 15 € ida y vuelta (tarifas aproximadas 2026).
- Frecuencia: cada 30-40 minutos según el horario.
- Destino principal: Gare Saint-Jean.
Es una buena opción si vuestro alojamiento se encuentra cerca de la estación de tren o si lleváis bastante equipaje.
Nuestro consejo: si os alojáis en el centro histórico de Burdeos, nosotros elegiríamos el tranvía Línea A. Es mucho más económico, cómodo y os deja muy cerca de lugares como Quinconces, la Catedral de Saint-André o la Rue Sainte-Catherine.
Mapa de los 12 lugares que ver en Burdeos
12 lugares que ver en Burdeos
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He ido varias veces a Burdeos, pero apenas lo he visitado. Me guardo vuestro artículo para la próxima. Si he ido en avión, lo más cómodo para mí es reservar un coche de alquiler. Saludos
Primero, muchas gracias por pasarte y comentar Federico, además tus aportaciones siempre son muy interesantes! 😉 Cierto, la mejor manera de conocer Burdeos y sus alrededores es en coche, para nosotros sería imprescindible, una buena recomendación 👌. Saludos! 🙋♂️🙋♀️