12 lugares imprescindibles que ver en Milán
12 lugares imprescindibles que ver en Milán
Milán, capital de la región de Lombardía, en el norte de Italia, es una ciudad vibrante, elegante y llena de contrastes. Aunque muchas veces se la identifica únicamente como la capital económica de Italia y uno de los grandes centros mundiales de la moda, Milán tiene suficientes atractivos artísticos, históricos y culturales como para dedicarle una escapada completa.
En esta entrada sobre los 12 lugares imprescindibles que ver en Milán os vamos a contar, desde nuestro punto de vista, cuáles son las visitas que no deberíais perderos en una primera aproximación a la ciudad.
Milán es mucho más que moda y negocios: aquí encontraréis una de las catedrales más impresionantes de Europa, la Última Cena de Leonardo da Vinci, barrios con mucho ambiente, museos de primer nivel y algunas de las mejores excursiones del norte de Italia.
Por qué visitar Milán
Una visita a Milán debe incluir algunos de sus grandes iconos, como el Duomo, las elegantes Galerías Vittorio Emanuele II, el Teatro alla Scala o la iglesia de Santa Maria delle Grazie, donde se conserva la famosa Última Cena de Leonardo da Vinci.
También es una ciudad imprescindible para los amantes del arte, con museos tan interesantes como la Pinacoteca de Brera, y para quienes disfrutan de la arquitectura, ya que combina monumentos históricos, edificios neoclásicos, modernidad y nuevos espacios urbanos.
Por supuesto, Milán es una de las grandes capitales mundiales de la moda, junto con París, Nueva York y Londres. Su famoso Quadrilatero della Moda, donde se concentran algunas de las boutiques más exclusivas del mundo, es una visita curiosa incluso aunque no tengáis intención de comprar nada.
Si sois aficionados al fútbol, la ciudad también tiene un atractivo especial. La rivalidad entre el AC Milan y el Inter de Milán, que comparten el mítico estadio de San Siro, forma parte de la historia deportiva europea.
Además, Milán es una excelente base para descubrir algunos de los lugares más bonitos del norte de Italia, como el Lago de Como, Bérgamo o incluso otras ciudades como Verona, Turín o el Lago Maggiore.
Cuándo visitar Milán
La mejor época para visitar Milán dependerá de vuestras preferencias, aunque si tenemos que elegir, creemos que la primavera y el otoño son las estaciones más agradables para recorrer la ciudad.
En primavera y otoño las temperaturas suelen ser suaves y resulta más cómodo caminar por el centro histórico, subir a las terrazas del Duomo o recorrer barrios como Brera y Navigli. El verano puede ser bastante caluroso y el invierno suele ser frío, húmedo y con posibilidad de niebla o alguna nevada puntual.
Si podéis elegir fechas, os recomendamos viajar a Milán en abril, mayo, septiembre u octubre, cuando el clima suele ser más agradable y la ciudad se disfruta mucho caminando.
Cómo llegar desde los aeropuertos al centro de Milán
Milán cuenta con tres aeropuertos principales: Linate, Malpensa y Bérgamo-Orio al Serio. Nosotros hemos utilizado sobre todo los aeropuertos de Malpensa y Milán-Bérgamo, aunque Linate es el más cercano al centro.
Aeropuerto de Linate
El Aeropuerto de Linate es el más cercano al centro de Milán. Gracias a la línea M4 del metro, conocida como la línea azul, se puede llegar desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad en unos 12 minutos. El billete urbano de ATM cuesta 2,20 € y es válido durante 90 minutos en la red de transporte urbano. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Aeropuerto de Malpensa
El Aeropuerto de Malpensa es el principal aeropuerto internacional de Milán y se encuentra a unos 50 kilómetros del centro. Dispone de dos terminales conectadas por un servicio gratuito de lanzadera.
Para llegar a la ciudad, una de las opciones más cómodas es el Malpensa Express, que conecta el aeropuerto con estaciones como Milano Centrale, Porta Garibaldi o Cadorna. En 2026, el billete sencillo cuesta 15 € para adultos y 7,50 € para niños de 4 a 13 años; los menores de 3 años viajan gratis acompañados por un adulto. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
La frecuencia suele ser de unos 30 minutos y el trayecto hasta Milano Centrale ronda los 50 minutos, por lo que nos parece una opción muy práctica si vuestro alojamiento se encuentra cerca de la estación o tenéis que enlazar con otro tren.
Para nosotros, el Malpensa Express es una de las formas más cómodas de llegar desde Malpensa al centro de Milán, especialmente si viajáis con equipaje y queréis evitar depender del tráfico.
También existen autobuses directos entre Malpensa y la Estación Central, generalmente algo más económicos, aunque el tiempo de viaje dependerá más del tráfico de entrada a la ciudad.
Aeropuerto de Milán-Bérgamo
El Aeropuerto de Milán-Bérgamo Orio al Serio se encuentra a unos 50 kilómetros de Milán y a unos 7 kilómetros de Bérgamo. Es muy utilizado por compañías de bajo coste y resulta cómodo tanto para visitar Milán como para hacer una escapada a la preciosa ciudad alta de Bérgamo.
La forma más directa de llegar a Milán es el autobús hasta Milano Centrale. Terravision indica salidas cada 20/30 minutos, un trayecto aproximado de 55 minutos y un precio de referencia de 8 € por trayecto, aunque en la web pueden aparecer ofertas desde 5 €. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
La segunda opción es combinar el autobús urbano hasta la estación de Bérgamo y, desde allí, tomar un tren regional de Trenord hasta Milán. En 2026, el billete de tren Bérgamo–Milano Centrale parte desde 6 €. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
Si llegáis por el aeropuerto de Milán-Bérgamo y disponéis de tiempo, os recomendamos valorar una parada en Bérgamo. Su ciudad alta es una de las grandes sorpresas del norte de Italia.
En resumen, Milán es una ciudad muy bien conectada, tanto por avión como por tren, y resulta una magnífica puerta de entrada para recorrer Lombardía y otros destinos del norte de Italia.
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1. La Catedral de Milán: Il Duomo
Empezamos nuestro recorrido por los 12 lugares imprescindibles que ver en Milán con su monumento más famoso: la Catedral de Milán, conocida en italiano como Il Duomo.
Su construcción comenzó en el año 1386 y se prolongó durante siglos. Aunque muchas fuentes sitúan su finalización principal en el siglo XIX, los últimos trabajos y detalles se extendieron hasta el siglo XX. En cualquier caso, el resultado es una de las catedrales góticas más espectaculares de Europa.
El Duomo de Milán es el gran símbolo de la ciudad y una de esas visitas que impresionan tanto por fuera como por dentro.
Estamos ante una de las catedrales católicas más grandes del mundo, con unos 157 metros de longitud y una superficie aproximada de 11.700 metros cuadrados. Sus dimensiones resultan imponentes, aunque una vez en el interior sorprende la sensación de recogimiento que transmite.
En el interior destacan sus enormes pilares, sus coloridas vidrieras con escenas bíblicas y algunas esculturas realmente llamativas. A nosotros nos sorprendió especialmente la estatua de San Bartolomé, una de las obras más impactantes del templo.
También se puede visitar el Tesoro de la Catedral, donde se conservan objetos de época paleocristiana, románica y medieval, además de acceder a la zona arqueológica situada bajo el templo.
Visitar las terrazas del Duomo de Milán
Una de las experiencias más recomendables es subir a las terrazas del Duomo. Desde allí podréis caminar entre pináculos, esculturas y arbotantes, con unas magníficas vistas sobre la ciudad y, si el día está despejado, incluso hacia los Alpes.
Si solo podéis elegir una experiencia en el Duomo, os recomendamos incluir las terrazas. Caminar por la parte superior de la catedral es uno de los momentos más especiales de cualquier visita a Milán.
Existen diferentes tipos de entrada. En 2026, el billete Culture Pass, que incluye la Catedral, la zona arqueológica, la cripta, el Museo del Duomo y San Gottardo in Corte, cuesta 15 €. Si queréis incluir las terrazas, el Combo Stairs cuesta 22 € y el Combo Lift, con subida en ascensor, cuesta 26 €. El Fast Track Combo Lift cuesta 32 €. Estos precios corresponden a las tarifas oficiales vigentes publicadas por el Duomo.
Nosotros os recomendamos elegir la subida en ascensor, especialmente si no os gustan los espacios estrechos. La subida por escaleras se realiza por una torre de escaleras circulares bastante angosta, con techo bajo en algunos tramos, por lo que puede resultar incómoda para personas con claustrofobia.
Como los horarios, visitas guiadas y tarifas pueden variar según la temporada, os recomendamos consultar siempre la web oficial del Duomo de Milán antes de organizar la visita.
Por su historia, sus dimensiones, su espectacular fachada y la experiencia de subir a sus terrazas, el Duomo es, sin duda, el primer gran imprescindible que ver en Milán.
Un Duomo es la iglesia principal de una ciudad, mientras que una Catedral es la sede del obispo. A veces coinciden, como ocurre en Florencia o Milán, pero no siempre.
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2. Galería Vittorio Emanuele II
Junto al Duomo de Milán, la Galería Vittorio Emanuele II es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad y, probablemente, la galería comercial más famosa de Italia.
Fue inaugurada en el año 1877 y se convirtió en uno de los grandes modelos de las galerías cubiertas europeas del siglo XIX. Su elegancia, sus dimensiones y su espectacular cubierta de hierro y cristal la transformaron rápidamente en uno de los símbolos del Milán más refinado.
La Galería Vittorio Emanuele II conecta dos de los grandes iconos de Milán: la Piazza del Duomo y la Piazza della Scala.
El acceso principal se realiza a través de dos enormes arcos monumentales. Uno de ellos se abre hacia la Piazza del Duomo, con la catedral como telón de fondo, mientras que el otro comunica con la Piazza della Scala, donde se encuentra el célebre Teatro alla Scala.
Su interior tiene forma de cruz y está cubierto por una impresionante estructura de vidrio y acero rematada por una cúpula central. La sensación al entrar es la de encontrarse en un gran salón urbano, elegante y monumental, donde arquitectura, comercio y vida social se mezclan de una forma muy milanesa.
Aunque la galería llama la atención por su belleza arquitectónica, conviene fijarse también en sus mosaicos del pavimento, en los escudos de las ciudades italianas y en los detalles decorativos que aparecen bajo la gran cubierta acristalada.
Uno de los momentos más bonitos de la visita es detenerse bajo la cúpula central y mirar hacia arriba. La estructura de cristal y hierro es una de las imágenes más elegantes de Milán.
Hoy en día la Galería Vittorio Emanuele II está ocupada por boutiques de lujo, cafeterías históricas y restaurantes emblemáticos. Entre los locales más conocidos se encuentran el histórico Ristorante Biffi y el famoso Camparino in Galleria, vinculado a la tradición del aperitivo milanés y al mundo del vermut.
La galería alcanza una altura aproximada de 50 metros, lo que contribuye a crear una sensación de amplitud muy agradable. En verano suele resultar más fresca que las plazas exteriores, aunque en invierno puede sentirse bastante fría.
La Galería Vittorio Emanuele II permanece abierta todos los días y se puede acceder gratuitamente a cualquier hora, aunque las tiendas y restaurantes tienen sus propios horarios comerciales.
Por su belleza, su historia y su ubicación privilegiada entre el Duomo y la Scala, creemos que es uno de los lugares imprescindibles que ver en Milán y una visita perfecta para combinar con la catedral.
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3. El Cuadrilátero de Oro de Milán
Milán es una de las grandes capitales mundiales de la moda y el mejor lugar para comprobarlo es el Quadrilatero della Moda, conocido en español como el Cuadrilátero de Oro, la zona más exclusiva y elegante de la ciudad.
Este prestigioso distrito concentra algunas de las boutiques, joyerías y establecimientos de lujo más importantes del mundo. Incluso para quienes no tengan intención de comprar, pasear por sus calles es una experiencia que permite descubrir una de las facetas más sofisticadas de Milán.
El Cuadrilátero de Oro es el corazón de la moda milanesa y uno de los lugares que mejor representan la imagen internacional de la ciudad.
Su nombre procede de las cuatro calles principales que delimitan esta exclusiva zona: Via Monte Napoleone, Via della Spiga, Via Manzoni y Via Sant'Andrea. Entre ellas se extiende un entramado de elegantes calles donde se concentran algunas de las firmas más prestigiosas del planeta.
Entre sus escaparates encontraréis nombres tan conocidos como Prada, Gucci, Armani, Versace, Dolce & Gabbana, Louis Vuitton, Fendi, Dior o Valentino, entre muchas otras marcas internacionales.
La calle más famosa es probablemente la Via Monte Napoleone, considerada habitualmente una de las avenidas comerciales más lujosas del mundo y un auténtico escaparate de las tendencias de la moda internacional.
Aunque no penséis comprar nada, merece la pena recorrer esta zona para contemplar sus escaparates, la elegancia de sus edificios y el ambiente exclusivo que la caracteriza.
Además de las boutiques, el Quadrilatero della Moda alberga galerías de arte, hoteles de lujo, cafeterías históricas y algunos de los restaurantes más exclusivos de Milán, convirtiéndose en una visita muy diferente a la de los grandes monumentos de la ciudad.
Si os apasiona la moda, el diseño o simplemente os gusta pasear por lugares elegantes y llenos de historia, este barrio os permitirá descubrir por qué Milán comparte protagonismo con ciudades como París, Londres o Nueva York en el mundo de la alta costura.
Por su prestigio internacional, su arquitectura y su ambiente único, el Cuadrilátero de Oro merece un lugar destacado entre los imprescindibles que ver en Milán.
4. Castillo Sforzesco
Otro de los grandes imprescindibles que ver en Milán es el imponente Castillo Sforzesco, una de las fortalezas urbanas más importantes de Italia y uno de los monumentos que mejor reflejan el pasado de la ciudad.
Situado a pocos minutos a pie de la Piazza del Duomo, este enorme complejo fortificado fue construido a mediados del siglo XV por la poderosa familia Sforza, que gobernó el Ducado de Milán durante buena parte del Renacimiento.
El Castello Sforzesco fue durante siglos símbolo del poder de los duques de Milán y hoy alberga algunos de los museos más importantes de la ciudad.
A lo largo de su historia sufrió ampliaciones, transformaciones y daños provocados por guerras y ocupaciones. La restauración realizada a finales del siglo XIX permitió devolverle gran parte de su aspecto monumental actual.
Lo primero que llama la atención al llegar es la impresionante Torre del Filarete, reconstruida siguiendo los diseños originales renacentistas, así como sus murallas, patios interiores y amplios espacios abiertos.
Actualmente el castillo alberga varios museos y colecciones artísticas. Entre las más interesantes destacan el Museo de Arte Antiguo, la Pinacoteca del Castillo, el Museo de Artes Decorativas, el Museo de Instrumentos Musicales y la colección arqueológica.
Entre las obras más destacadas que se conservan en el complejo sobresale la famosa Pietà Rondanini, la última escultura en la que trabajó Miguel Ángel antes de su muerte.
Si no disponéis de mucho tiempo, al menos os recomendamos recorrer gratuitamente sus patios interiores y contemplar la arquitectura de una de las fortalezas más importantes del norte de Italia.
Además de sus museos, el castillo cuenta con agradables patios, jardines y espacios abiertos que lo convierten en uno de los lugares preferidos tanto por turistas como por milaneses.
Justo detrás del castillo se encuentra el inmenso Parco Sempione, uno de los parques urbanos más agradables de Milán, por lo que ambas visitas suelen combinarse perfectamente en una misma mañana o tarde.
El acceso a los patios exteriores del castillo es gratuito, mientras que los distintos museos cuentan con entrada de pago. Como horarios y tarifas pueden variar, os recomendamos consultar la web oficial antes de la visita.
Por su historia, sus colecciones artísticas y su impresionante arquitectura defensiva, el Castillo Sforzesco merece ocupar un lugar destacado entre los lugares imprescindibles que ver en Milán.
5. Basílica de San Ambrosio
Entre los lugares históricos más importantes que ver en Milán destaca la Basílica de San Ambrosio (Basilica di Sant'Ambrogio), una de las iglesias más antiguas de la ciudad y uno de los mejores ejemplos de arquitectura románica del norte de Italia.
La basílica fue fundada entre los años 379 y 386 por San Ambrosio, obispo de Milán y patrón de la ciudad. El edificio que contemplamos actualmente corresponde principalmente a la gran reconstrucción realizada durante los siglos XI y XII.
Para muchos historiadores, la Basílica de San Ambrosio es el templo más importante de Milán después del Duomo y una visita imprescindible para comprender la historia religiosa de la ciudad.
San Ambrosio es considerado uno de los cuatro Padres de la Iglesia Latina, junto a San Jerónimo, San Agustín y San Gregorio Magno, por lo que este templo posee una enorme relevancia histórica y espiritual.
Su austera fachada románica, presidida por dos torres de diferentes alturas, contrasta con la espectacular riqueza artística que esconde en su interior. Entre los elementos más destacados se encuentran el magnífico altar mayor, los mosaicos del ábside y el precioso baldaquino carolingio situado sobre el altar.
Bajo el altar principal se encuentran las reliquias de San Ambrosio junto a las de los mártires Gervasio y Protasio, una de las zonas que más llama la atención durante la visita.
Otro espacio muy interesante es la Capilla de San Vittore in Ciel d'Oro, decorada con algunos de los mosaicos paleocristianos más antiguos conservados en Milán.
También merece la pena recorrer el bello claustro, reconstruido en época medieval, y contemplar las dos torres que caracterizan el perfil de la basílica: la llamada Torre de los Monjes, del siglo IX, y la Torre de los Canónigos, levantada en el siglo XII.
Lo que más nos gusta de San Ambrosio es su atmósfera. Frente al esplendor gótico del Duomo, aquí encontramos una iglesia mucho más sobria, íntima y cargada de historia.
La entrada a la Basílica de San Ambrosio sigue siendo gratuita, aunque algunas zonas específicas pueden requerir una aportación o entrada independiente según las exposiciones temporales.
En cuanto a los horarios, suelen variar ligeramente según la época del año y las celebraciones religiosas, por lo que os recomendamos consultarlos antes de la visita.
Nosotros llegamos caminando desde la zona del Duomo, un agradable paseo de unos veinte minutos. También queda muy cerca del Castillo Sforzesco y del Parco Sempione, por lo que resulta muy fácil incluirla dentro de cualquier recorrido por el centro histórico de Milán.
Por su enorme importancia histórica, su arquitectura románica y su vinculación con el patrón de la ciudad, creemos que la Basílica de San Ambrosio merece ocupar un lugar destacado entre los imprescindibles que ver en Milán.
6. Pinacotecas Ambrosiana y Brera
Si os gusta el arte, Milán cuenta con dos visitas imprescindibles: la Pinacoteca Ambrosiana y la Pinacoteca di Brera. Ambas albergan algunas de las obras más importantes de la historia del arte italiano y permiten descubrir una faceta de la ciudad que muchas veces queda eclipsada por el Duomo o la moda.
Entre las dos reúnen obras de Leonardo da Vinci, Caravaggio, Rafael, Tiziano, Botticelli, Mantegna, Bellini o Hayez, entre muchos otros artistas.
Pinacoteca Ambrosiana
La Pinacoteca Ambrosiana fue fundada a comienzos del siglo XVII por el cardenal Federico Borromeo y forma parte del complejo de la histórica Biblioteca Ambrosiana, una de las bibliotecas más antiguas de Europa.
Su colección destaca por la calidad de las obras expuestas y por conservar algunos de los tesoros artísticos más importantes de Milán. Entre ellos sobresale el famoso "Retrato de un músico", una de las escasas pinturas atribuidas con seguridad a Leonardo da Vinci.
También encontraréis obras de Caravaggio, Rafael, Tiziano y Botticelli, además de importantes colecciones de dibujos, manuscritos y códices.
Uno de los principales motivos para visitarla es contemplar parte del célebre Códice Atlántico de Leonardo da Vinci, una extraordinaria recopilación de dibujos, estudios científicos e inventos realizados por el genio florentino.
¿Sabías que? Entre los objetos más curiosos conservados en la Ambrosiana se encuentra un mechón de cabello atribuido a Lucrecia Borgia, convertido durante siglos en una auténtica reliquia para escritores, artistas y poetas.
La pinacoteca se encuentra a apenas cinco minutos caminando de la Piazza del Duomo. En 2026 la entrada general ronda los 17 €, mientras que la audioguía es opcional. Como los horarios y tarifas pueden variar, os recomendamos consultar siempre la web oficial antes de la visita.
Pinacoteca di Brera
La segunda gran colección artística de Milán es la Pinacoteca di Brera, ubicada en el histórico Palazzo Brera, un magnífico edificio que también alberga la prestigiosa Academia de Bellas Artes de Brera.
Su colección abarca desde el siglo XIII hasta el XX y está considerada una de las mejores pinacotecas de Italia. Entre sus obras más destacadas figuran "La Cena de Emaús" de Caravaggio, "El Beso" de Francesco Hayez, obras de Bellini, Mantegna, Piero della Francesca y numerosos maestros del Renacimiento italiano.
Incluso si no entráis al museo, merece la pena acercarse a contemplar el elegante patio central del Palazzo Brera, donde destaca la famosa estatua de Napoleón realizada por Canova. Nosotros lo visitamos y nos pareció uno de los rincones más bellos de Milán.
Si solo podéis visitar una pinacoteca, nuestra recomendación es elegir Brera. Si disponéis de más tiempo, la combinación de Brera y Ambrosiana ofrece una magnífica visión del arte italiano desde el Renacimiento hasta la Edad Moderna.
La entrada general de la Pinacoteca di Brera ronda actualmente los 15 €, aunque existen reducciones y jornadas especiales. Como sucede con la Ambrosiana, os recomendamos consultar los precios y horarios actualizados en su web oficial antes de organizar la visita.
Para los amantes del arte, estas dos pinacotecas constituyen una de las visitas culturales más interesantes que hacer en Milán.
7. Santa Maria delle Grazie y La Última Cena de Leonardo da Vinci
Hay pocos lugares en Milán tan importantes desde el punto de vista artístico como la Iglesia de Santa Maria delle Grazie, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980. Aunque el conjunto monumental merece por sí solo una visita, la mayoría de viajeros llegan hasta aquí atraídos por una de las obras más famosas de la historia del arte: la Última Cena de Leonardo da Vinci.
La iglesia fue construida entre los siglos XV y XVI por encargo de Ludovico Sforza, duque de Milán. Su estructura combina elementos góticos con las aportaciones renacentistas realizadas posteriormente por Bramante, uno de los arquitectos más destacados de la época.
La fama mundial de Santa Maria delle Grazie se debe a que en el antiguo refectorio del convento se conserva una de las obras más influyentes de todos los tiempos: el Cenacolo Vinciano, más conocido como La Última Cena.
Leonardo da Vinci trabajó en esta obra entre 1495 y 1498. A diferencia de los frescos tradicionales, utilizó una técnica experimental basada en pintura al temple sobre yeso seco. Esta decisión permitió obtener efectos visuales extraordinarios, pero provocó también graves problemas de conservación desde muy poco tiempo después de su finalización.
Durante la Segunda Guerra Mundial el complejo sufrió importantes bombardeos que destruyeron parte de las dependencias conventuales. Afortunadamente, el muro donde se encuentra la obra de Leonardo logró sobrevivir, permitiendo que hoy podamos seguir admirando esta auténtica joya del Renacimiento.
La visita al Cenacolo Vinciano está muy regulada para garantizar su conservación. El acceso se realiza en grupos reducidos y el tiempo máximo de permanencia en la sala suele ser de unos 15 minutos.
Uno de los consejos más importantes que os podemos dar es reservar las entradas con varias semanas o incluso meses de antelación, especialmente si viajáis entre primavera y otoño, ya que las plazas suelen agotarse rápidamente.
En 2026 la entrada general ronda los 15 €, aunque existen diferentes modalidades de visita, visitas guiadas y jornadas especiales. Además, los primeros domingos de mes suelen mantenerse las visitas gratuitas, siempre con reserva previa obligatoria.
Es imprescindible presentarse con antelación suficiente en la taquilla, ya que los controles de acceso son muy estrictos y llegar tarde puede suponer la pérdida de la reserva.
Si solo vais a reservar una visita cultural en Milán, nuestra recomendación es que sea esta. Poder contemplar de cerca la Última Cena de Leonardo da Vinci es una experiencia difícil de olvidar y uno de los grandes motivos para visitar la ciudad.
8. La Estación Central de Milán
Aunque muchos viajeros pasan por ella sin prestarle demasiada atención, la Estación Central de Milán es una de las estaciones ferroviarias más impresionantes de Europa y una auténtica atracción turística por derecho propio.
Es muy probable que vuestra visita a Milán comience aquí, ya que conecta el centro de la ciudad con los aeropuertos de Malpensa y Bérgamo-Orio al Serio, además de enlazar con las principales ciudades italianas mediante trenes de alta velocidad.
Desde la estación podéis llegar en pocas horas a destinos tan populares como Roma, Venecia, Florencia, Bolonia, Turín o incluso a ciudades internacionales como París, Zúrich o Ginebra.
La estación actual fue construida entre 1927 y 1931 y refleja perfectamente la monumentalidad que el régimen fascista quiso transmitir en aquella época. Sus dimensiones impresionan: la fachada principal supera los 200 metros de longitud y la gran nave central alcanza cerca de 50 metros de altura.
Arquitectónicamente combina elementos Art Déco, influencias modernistas y detalles clásicos, dando lugar a un edificio único donde abundan las esculturas, relieves y elementos decorativos de gran tamaño.
Uno de los elementos que más llaman la atención son las enormes cubiertas de hierro y cristal que protegen las vías. Bajo estas impresionantes estructuras parten diariamente trenes hacia todos los rincones de Italia y numerosos destinos europeos.
Más allá de su función ferroviaria, la estación alberga restaurantes, cafeterías, supermercados, tiendas y diferentes servicios para viajeros. Si necesitáis dejar equipaje, dispone de consigna de equipajes, normalmente operativa desde primera hora de la mañana hasta última hora de la noche, aunque os recomendamos consultar los horarios actualizados antes de vuestro viaje.
Incluso aunque no vayáis a coger ningún tren, merece la pena entrar unos minutos para contemplar su arquitectura. Es uno de esos lugares que sorprenden mucho más de lo que uno espera antes de visitarlo.
Para nosotros, la Stazione Centrale di Milano es mucho más que una estación: es una magnífica puerta de entrada a la capital lombarda y uno de los edificios más espectaculares de la ciudad.
9. Estadio de San Siro (Giuseppe Meazza)
Si sois aficionados al fútbol, pocos lugares resultan tan míticos como el Estadio de San Siro, uno de los templos futbolísticos más famosos del mundo y hogar de dos gigantes del fútbol europeo: el AC Milan y el Inter de Milán.
Su aspecto exterior resulta inconfundible gracias a sus enormes torres cilíndricas y rampas helicoidales, además de la gran cubierta que protege buena parte de las gradas. Inaugurado en 1926, ha sido ampliado en varias ocasiones hasta convertirse en el estadio más emblemático de Italia.
Desde 1980 el estadio también recibe oficialmente el nombre de Giuseppe Meazza, en honor a una de las mayores leyendas del fútbol italiano. Curiosamente, los aficionados del Inter suelen referirse al estadio como Giuseppe Meazza, mientras que los seguidores del Milan continúan llamándolo simplemente San Siro.
Actualmente cuenta con una capacidad cercana a los 75.000 espectadores, después de las adaptaciones realizadas para cumplir los estándares modernos de seguridad y comodidad. Aun así, sigue siendo el estadio de fútbol más grande de Italia.
La visita permite recorrer algunas de las zonas más exclusivas del estadio. Podréis acceder a los vestuarios, caminar por el túnel que utilizan los jugadores para saltar al terreno de juego y contemplar las impresionantes gradas desde diferentes perspectivas.
Otro de los puntos más interesantes es el Museo de San Siro, donde se exponen camisetas históricas, trofeos, fotografías y recuerdos de las grandes figuras que han vestido los colores del Milan, del Inter y de la selección italiana.
Incluso si no sois grandes aficionados al fútbol, la atmósfera del estadio impresiona. Para quienes sí lo somos, visitar San Siro es una experiencia difícil de olvidar.
Cómo llegar. Actualmente la forma más cómoda es utilizar la Línea M5 (lila) del metro hasta la estación San Siro Stadio, situada a pocos minutos caminando del recinto. Es una opción mucho más rápida y práctica que los antiguos recorridos en tranvía.
Entradas y horarios. Los horarios de visita pueden variar en función de los partidos, conciertos y eventos. En 2026 las entradas para el tour y museo suelen situarse alrededor de los 35 € para adultos, aunque existen diferentes modalidades y descuentos.
Como siempre, os recomendamos consultar los precios, horarios y disponibilidad actualizados en la web oficial antes de organizar vuestra visita.
Para nosotros, el Estadio de San Siro es uno de los lugares imprescindibles que ver en Milán y una parada obligatoria para cualquier amante del fútbol que visite la capital lombarda.
⚽ Tour por el Estadio de San Siro
Si sois aficionados al fútbol, os recomendamos esta visita al Estadio de San Siro, uno de los templos futbolísticos más famosos del mundo y hogar histórico del AC Milan y del Inter de Milán.
10. El barrio y los canales de Navigli
Si nos preguntáis cuál es una de las zonas con más ambiente de Milán, nuestra respuesta sería clara: el barrio de Navigli. Hoy es uno de los lugares favoritos tanto de los milaneses como de los visitantes para pasear, cenar o tomar algo junto al agua cuando cae la tarde.
Lo que muchos viajeros desconocen es que estos canales forman parte de una antigua red fluvial que convirtió a Milán durante siglos en uno de los principales puertos interiores de Europa. A través de ellos llegaban mercancías, mármoles y materiales de construcción procedentes de distintos puntos de Lombardía.
Se dice incluso que parte del mármol utilizado para construir el Duomo de Milán llegó a la ciudad utilizando esta red de canales.
De los numerosos canales históricos que existieron en la ciudad hoy se conservan principalmente el Naviglio Grande, el Naviglio Pavese y la Dársena, antiguo puerto fluvial de Milán y actualmente uno de los espacios más animados de la ciudad.
El Naviglio Grande, inaugurado en la Edad Media y ampliado posteriormente, es el más conocido. Sus orillas están llenas de restaurantes, terrazas, galerías de arte, pequeñas tiendas y bares donde disfrutar del tradicional aperitivo milanés, una de las costumbres más populares de la ciudad.
Uno de los rincones más pintorescos es el Vicolo dei Lavandai o Callejón de las Lavanderas, donde todavía pueden verse antiguos lavaderos de piedra utilizados durante siglos por las mujeres que acudían aquí a lavar la ropa. Hoy es uno de los lugares más fotografiados del barrio.
Además de pasear junto a los canales, os recomendamos aprovechar para cenar por la zona. Nosotros hemos disfrutado especialmente de locales informales donde la relación calidad-precio era muy buena. Aunque los restaurantes cambian con frecuencia, Navigli sigue siendo una de las mejores zonas para comer y salir por Milán.
Si podéis elegir un momento para visitar Navigli, hacedlo al atardecer. La luz reflejada en los canales, las terrazas llenándose de gente y el ambiente relajado convierten esta zona en uno de los lugares más agradables de toda la ciudad.
Cómo llegar. Actualmente la forma más cómoda es utilizar la línea M2 (verde) del metro hasta la estación Porta Genova, situada a pocos minutos a pie de los canales. También se puede llegar fácilmente en tranvía o caminando desde el centro histórico en unos 30 minutos.
Para nosotros, el barrio de Navigli representa la cara más auténtica, bohemia y animada de Milán. Un lugar perfecto para terminar el día después de recorrer los principales monumentos de la ciudad.
11. Piazza Gae Aulenti y el Milán más moderno
Si el Duomo representa el Milán histórico, la Piazza Gae Aulenti simboliza la ciudad del siglo XXI. Inaugurada en 2012, esta moderna plaza elevada se ha convertido en uno de los espacios urbanos más innovadores y fotografiados de Italia.
La plaza recibe su nombre de la arquitecta italiana Gae Aulenti, una de las figuras más importantes de la arquitectura y el diseño contemporáneo italiano. Su diseño forma parte de la gran transformación urbanística que experimentó la zona de Porta Nuova, antiguo distrito industrial convertido hoy en el principal centro financiero de Milán.
Lo que más nos sorprendió fue comprobar cómo, en apenas unos minutos caminando desde el casco histórico, se pasa de los palacios renacentistas y las iglesias medievales a uno de los paisajes urbanos más modernos de Europa.
Alrededor de la plaza se levantan algunos de los edificios más emblemáticos de la nueva Milán. El más llamativo es la Torre Unicredit, que con sus más de 230 metros de altura, incluyendo la aguja, continúa siendo el rascacielos más alto de Italia.
Muy cerca se encuentra otro de los iconos arquitectónicos de la ciudad, el famoso Bosco Verticale o Bosque Vertical, compuesto por dos torres residenciales cubiertas por miles de árboles, arbustos y plantas que crean un sorprendente jardín vertical en pleno centro urbano.
Otro de los elementos más curiosos de la plaza son sus fuentes, los espejos de agua y las instalaciones luminosas que crean reflejos espectaculares sobre los rascacielos, especialmente al atardecer y durante la noche.
Junto a la plaza también destaca la Biblioteca degli Alberi, un original parque urbano de más de 90.000 metros cuadrados que conecta la zona de Porta Nuova con el popular barrio de Isola. Es uno de los mejores ejemplos de integración entre naturaleza y arquitectura contemporánea que hemos visto en Europa.
Si visitáis la zona al anochecer podréis disfrutar de uno de los mejores contrastes de Milán: los rascacielos iluminados reflejándose en el agua mientras los jardines urbanos aportan un inesperado toque verde al paisaje.
La forma más cómoda de llegar es utilizando las líneas M2 o M5 del metro hasta la estación Garibaldi FS, situada a pocos minutos a pie de la plaza.
Para nosotros, la Piazza Gae Aulenti demuestra que Milán no es solo historia, arte y moda. También es una ciudad moderna, innovadora y capaz de reinventarse sin perder su personalidad.
12. Arco della Pace
Situado en la elegante Piazza Sempione, el Arco della Pace es uno de los monumentos más reconocibles de Milán y la puerta monumental de acceso al gran pulmón verde de la ciudad, el Parque Sempione.
Este impresionante arco triunfal fue inaugurado oficialmente en 1838 y alcanza una altura cercana a los 25 metros. Su diseño neoclásico, inspirado en los grandes arcos romanos, destaca por sus elegantes columnas corintias y por el conjunto escultórico que corona el monumento.
Lo que más nos gusta del Arco della Pace es que combina historia, arquitectura y naturaleza en un mismo lugar. Además, la plaza que lo rodea es una de las zonas con más ambiente de Milán, especialmente al atardecer.
Su origen está estrechamente ligado a la figura de Napoleón Bonaparte. Las obras comenzaron en 1807 con la intención de celebrar las victorias del Imperio francés y convertirse en una monumental puerta de entrada a la ciudad.
Sin embargo, tras la derrota de Napoleón en Waterloo (1815), el proyecto quedó paralizado durante varios años. Más tarde sería retomado por el emperador austríaco Francisco I, quien decidió finalizarlo como homenaje a la paz alcanzada en Europa después del Congreso de Viena.
Si os fijáis en los detalles del monumento, descubriréis numerosos relieves y esculturas de bronce que representan acontecimientos históricos y alegorías relacionadas con la paz, la victoria y la prosperidad.
Justo detrás del arco comienza el Parque Sempione, uno de los espacios verdes más agradables de la ciudad. Desde aquí podéis continuar la visita hacia el Castello Sforzesco, la Torre Branca o simplemente disfrutar de un paseo entre jardines, lagos y zonas arboladas.
Si podéis elegir una hora para visitarlo, os recomendamos acercaros al anochecer. La iluminación del monumento y el ambiente de las terrazas de Piazza Sempione crean una de las estampas más bonitas de Milán.
Desde la Piazza del Duomo se puede llegar caminando en aproximadamente 30 minutos, atravesando parte del centro histórico y pasando junto al Castillo Sforzesco, por lo que es una visita que encaja perfectamente dentro de cualquier recorrido por la ciudad.
Aunque suele quedar eclipsado por el Duomo o por la Galería Vittorio Emanuele II, creemos que el Arco della Pace merece figurar entre los lugares imprescindibles que ver en Milán por su belleza, historia y privilegiada ubicación.
13. Teatro alla Scala
Es prácticamente imposible hablar de Milán sin mencionar el Teatro alla Scala, uno de los teatros de ópera más prestigiosos del mundo y un auténtico símbolo cultural de Italia. Desde su inauguración en 1778, han pasado por su escenario algunos de los compositores, directores y cantantes más importantes de la historia de la música.
Situado en la elegante Piazza della Scala, justo al salir de la Galería Vittorio Emanuele II, este teatro continúa siendo uno de los grandes referentes internacionales de la lírica y la música clásica.
Una curiosidad que nos llamó la atención es la estrecha relación entre Giuseppe Verdi y La Scala. A pesar de que muchas de sus obras triunfaron aquí, durante años mantuvo una relación complicada con el teatro porque consideraba que la orquesta alteraba algunos aspectos de sus composiciones.
El edificio actual ocupa el lugar donde antiguamente se encontraba la iglesia de Santa Maria alla Scala, de la que heredó su nombre. Aunque su fachada neoclásica resulta elegante, la verdadera joya se encuentra en el interior, especialmente en su espectacular sala principal decorada en rojo y oro, considerada una de las más bellas del mundo.

Si no podéis asistir a una representación, existe la posibilidad de visitar el Museo Teatrale alla Scala, que permite conocer buena parte de la historia del teatro. En él se exponen partituras originales, retratos, instrumentos musicales históricos, vestuario, escenografías y objetos relacionados con figuras legendarias de la ópera.
Uno de los momentos más interesantes de la visita es acceder a los palcos y contemplar el auditorio desde el interior, siempre que no haya ensayos o representaciones programadas.
Entre las personalidades vinculadas al teatro destacan nombres como Verdi, Puccini, Toscanini, Maria Callas o Luciano Pavarotti, cuya trayectoria forma parte de la historia de La Scala.
Aunque no seáis aficionados a la ópera, creemos que merece la pena entrar al museo y contemplar el auditorio. Pocos lugares representan mejor la tradición musical italiana que el Teatro alla Scala.
En 2026 el Museo Teatrale alla Scala abre habitualmente todos los días entre las 09:30 y las 17:30 horas (último acceso a las 17:00). La entrada general ronda los 15 €, aunque pueden existir visitas guiadas y tarifas especiales. Os recomendamos consultar horarios y precios actualizados en la web oficial antes de vuestra visita.
Por su historia, prestigio internacional y relevancia cultural, el Teatro alla Scala es uno de los lugares imprescindibles que ver en Milán, incluso para quienes no son grandes aficionados a la música clásica.
Qué ver cerca de Milán:
Bérgamo
Si llegáis a Milán a través del Aeropuerto de Bérgamo-Orio al Serio, os recomendamos reservar unas horas para descubrir Bérgamo, una de las ciudades más bonitas y sorprendentes del norte de Italia. Situada a apenas 7 kilómetros del aeropuerto, combina un precioso casco histórico medieval, espectaculares murallas y algunas de las mejores vistas de Lombardía.
Muchos viajeros pasan directamente del aeropuerto a Milán, pero creemos que dedicar medio día a Bérgamo es una de las mejores decisiones que podéis tomar durante un viaje por el norte de Italia.
Cómo llegar desde el aeropuerto a la Ciudad Alta de Bérgamo
La forma más sencilla de llegar al centro es utilizando el Airport Bus de ATB, cuya parada se encuentra justo a la salida de la terminal. En 2026 la frecuencia suele ser de unos 20 minutos y el trayecto hasta la Città Alta dura aproximadamente media hora.
El billete turístico de la Zona C, válido para el aeropuerto, autobuses urbanos y funiculares, ronda actualmente los 3,50 €. Los billetes pueden adquirirse en máquinas automáticas, mediante la aplicación oficial o directamente en algunos puntos autorizados del aeropuerto.
Qué ver en Bérgamo en medio día
La gran joya de la ciudad es la Città Alta, el núcleo histórico rodeado por impresionantes fortificaciones venecianas declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO. Perderse por sus calles empedradas es uno de los mayores placeres de una visita a Bérgamo.
El corazón de la ciudad es la Piazza Vecchia, considerada una de las plazas más bellas de Italia. A su alrededor encontraréis palacios históricos, cafeterías y algunos de los edificios más importantes de la ciudad.
Muy cerca se encuentra la espectacular Basílica de Santa Maria Maggiore, uno de los monumentos más impresionantes de Lombardía. Su interior sorprende por la riqueza decorativa, los tapices y los magníficos frescos que cubren buena parte del templo.
Junto a ella destaca la elegante Capilla Colleoni, considerada una de las obras maestras del Renacimiento lombardo gracias a su llamativa fachada de mármoles policromados.
Otro de los grandes atractivos son las Murallas Venecianas, que rodean la ciudad histórica a lo largo de más de 6 kilómetros. Pasear por ellas permite disfrutar de unas vistas espectaculares sobre la ciudad baja y los Alpes en los días despejados.
Si disponéis de algo más de tiempo os recomendamos subir al Funicular de San Vigilio, que conduce hasta uno de los mejores miradores de toda la región. Desde la colina de San Vigilio podréis contemplar una magnífica panorámica de Bérgamo, la llanura lombarda y las montañas cercanas.
Si solo tuviéramos unas horas en Bérgamo recorreríamos la Piazza Vecchia, la Basílica de Santa Maria Maggiore, las Murallas Venecianas y terminaríamos la visita en San Vigilio disfrutando de las vistas.
Y antes de continuar hacia Milán, os recomendamos probar alguno de los platos típicos locales, especialmente los casoncelli bergamaschi, una deliciosa pasta rellena que constituye una de las especialidades gastronómicas más conocidas de la ciudad.
Por su patrimonio histórico, sus vistas y su excelente ambiente, Bérgamo es una de las excursiones imprescindibles que hacer cerca de Milán.
Lago de Como
Si hay una excursión imprescindible desde Milán, esa es sin duda la visita al espectacular Lago de Como. Situado a unos 50 kilómetros al norte de la ciudad, este lago de origen glaciar lleva atrayendo visitantes desde la época romana gracias a sus paisajes, sus elegantes villas y sus encantadores pueblos junto al agua.
Su característica forma de Y invertida, rodeada por montañas prealpinas y exuberante vegetación, convierte al Lago de Como en uno de los paisajes más bellos de Italia. No es casualidad que aristócratas, artistas y celebridades hayan elegido esta zona como lugar de residencia o vacaciones durante siglos.
Para nosotros, el Lago de Como combina lo mejor de Italia: pueblos con encanto, villas históricas, paisajes espectaculares y una forma de viajar pausada que invita a disfrutar de cada rincón.
Entre sus lugares más conocidos destacan localidades como Bellagio, Varenna y la propia ciudad de Como, además de impresionantes residencias históricas como la Villa del Balbianello, la Villa Erba o la famosa Villa Oleandra, residencia del actor George Clooney en la localidad de Laglio.
Cómo llegar desde Milán al Lago de Como
La forma más cómoda y económica de llegar es utilizando los trenes regionales que conectan la Estación Central de Milán con la estación de Como San Giovanni.
En 2026 el trayecto dura entre 40 y 50 minutos, dependiendo del servicio elegido, y existen numerosas frecuencias a lo largo del día. Los billetes regionales suelen costar entre 5 € y 8 € por trayecto, mientras que algunos servicios rápidos pueden tener tarifas superiores.
Os recomendamos consultar horarios y precios actualizados en las webs oficiales de Trenitalia y Trenord antes del viaje.
Si disponéis de un solo día, nuestra recomendación es llegar temprano a Como y combinar el tren con los ferris para visitar Bellagio y Varenna.
Cómo moverse por el Lago de Como
Una vez lleguéis al lago, la mejor forma de recorrerlo es utilizando los ferris públicos que conectan los principales pueblos de las tres ramas del lago.
Las embarcaciones parten desde distintos puertos, siendo uno de los principales el embarcadero situado junto al centro histórico de Como. Existen billetes sencillos, pases diarios y servicios rápidos que permiten adaptar el recorrido al tiempo disponible.
Actualmente la empresa pública Navigazione Laghi gestiona los ferris del lago y dispone además de la aplicación oficial DREAM LAKE, muy útil para consultar horarios, rutas y tarifas en tiempo real.
Lugares imprescindibles que ver en el Lago de Como
El pueblo más famoso es probablemente Bellagio, conocido como la "Perla del Lago de Como". Situado en el punto donde se unen las tres ramas del lago, ofrece calles empedradas, elegantes villas y algunas de las mejores vistas de toda la región.
Otro de nuestros favoritos es Varenna, una localidad más tranquila y auténtica donde destaca el famoso Paseo de los Enamorados, una pasarela suspendida sobre el agua que conecta el embarcadero con el casco histórico.
La ciudad de Como también merece una visita. Además de su elegante centro histórico y su catedral, ofrece la posibilidad de subir en el funicular Como-Brunate, desde donde se obtienen unas magníficas panorámicas sobre el lago.
Entre las villas históricas destaca especialmente la Villa del Balbianello, situada en la localidad de Lenno. Sus jardines y terrazas son famosos en todo el mundo por haber servido de escenario para películas como Star Wars: El Ataque de los Clones y Casino Royale.
Por su belleza natural, sus pueblos históricos y la posibilidad de recorrerlo navegando, el Lago de Como es una de las excursiones más recomendables que hacer desde Milán.
⛰️ Excursión al Lago de Como, Bellagio y Lugano
Si disponéis de un día extra en Milán, os recomendamos esta excursión al Lago de Como, Bellagio y Lugano, una de las más populares desde la capital lombarda.
Dónde alojarse en Milán
Milán ofrece una enorme variedad de alojamientos para todos los presupuestos. Desde hoteles boutique en pleno centro histórico hasta establecimientos junto a la Estación Central de Milán, una de las zonas que más nos gustan para alojarnos por sus excelentes conexiones con los aeropuertos, el metro y los trenes que recorren el norte de Italia.
En nuestros viajes a Milán hemos optado principalmente por hoteles cercanos a la Estación Central. Nos permiten llegar cómodamente desde los aeropuertos de Malpensa y Bérgamo, realizar excursiones al Lago de Como o Bérgamo y movernos fácilmente por toda la ciudad.
Hotel Berna
El Hotel Berna es uno de los alojamientos que más nos han convencido en Milán. Se encuentra a pocos minutos caminando de la Estación Central, una ubicación ideal para quienes llegan en tren o utilizan los servicios de transporte hacia los aeropuertos.
El hotel dispone de un edificio principal y otro anexo donde nos alojamos durante nuestra estancia. La habitación era cómoda, estaba muy limpia y ofrecía detalles que siempre se agradecen cuando se viaja en familia, como hervidor de agua y minibar incluido. Aunque algunos servicios pueden variar con el tiempo, la sensación general fue muy positiva.
Otro aspecto que nos gustó especialmente fue el desayuno buffet, bastante completo para los estándares italianos y superior a muchos de los que hemos encontrado en otros hoteles del país.
El personal nos pareció muy profesional y siempre dispuesto a ayudar, algo que valoramos especialmente cuando llegamos tarde o necesitamos información sobre transportes y excursiones.
Si buscáis comodidad, buenas comunicaciones y una excelente relación calidad-precio, el Hotel Berna sigue siendo una de nuestras recomendaciones para alojarse en Milán.
Hotel Glam Milano
En una segunda visita elegimos el Hotel Glam Milano, principalmente por su ubicación privilegiada frente a la Estación Central y por las interesantes ofertas que suele ofrecer.
Las habitaciones no son especialmente grandes, pero están bien equipadas y algunas ofrecen magníficas vistas sobre la estación y los edificios más modernos de la zona.
Durante nuestra estancia el desayuno resultó correcto y el servicio siempre fue atento y dispuesto a resolver cualquier duda relacionada con la ciudad o los transportes.
Su principal ventaja sigue siendo la ubicación. En pocos minutos podéis acceder al metro, a los trenes regionales y a los autobuses que conectan con los aeropuertos de Malpensa, Linate y Bérgamo.
Hotel Villa Malpensa
Si vuestro vuelo llega muy tarde o sale muy temprano desde el aeropuerto de Malpensa, una excelente alternativa es alojarse en el Hotel Villa Malpensa.
Se trata de una elegante villa histórica de principios del siglo XX que perteneció al conde Caproni y que actualmente funciona como hotel. Está situada en la localidad de Vizzola Ticino, a menos de un kilómetro del aeropuerto.
El establecimiento dispone de servicio de traslado al aeropuerto bajo petición, algo especialmente útil para vuelos a primera hora de la mañana.
Las habitaciones conservan el encanto clásico del edificio y destacan por su amplitud. La nuestra era enorme y contaba con un baño igualmente espacioso. Además, el hotel ofrece restaurante y desayunos desde primeras horas de la madrugada para adaptarse a los horarios de los viajeros.
Si tenéis un vuelo temprano desde Malpensa, creemos que Villa Malpensa es una de las opciones más cómodas y con más encanto de toda la zona aeroportuaria.
Cualquiera de estos tres hoteles puede ser una buena elección dependiendo del tipo de viaje que estéis organizando, aunque si es vuestra primera visita a Milán, nuestra recomendación sigue siendo alojarse cerca de la Estación Central por la comodidad que ofrece para moverse por la ciudad y realizar excursiones por Lombardía.
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Cuando estuvimos no pudimos verlo todo, porque fuimos con motivo de la exposición universal. Así que tendremos que volver. El aeropuerto de Malpensa lo he utilizado por motivos de trabajo ya que los vuelos son frecuentes con España y te vale no sólo para ir a Milán sino para muchas ciudades o pueblos que estén cerca. Saludos
Primero, muchas gracias por pasarte y comentar Federico! 😉 Segundo, llevas toda la razón, Malpensa puede ser utilizado para conocer para conocer otros lugares como la zona de los lagos, el Lago Mayor o el Lago de Como o las ciudades de Varese, Como,.. Nosotros lo utilizamos en los vuelos con EasyJet, sin embargo con Ryanair hemos ido siempre a Milán-Bérgamo. Saludos! 🙋♂️🙋♀️
Vaya recorrido.
Hace pocos años estuve en Milán y me encantó, así como me ha encantado leer este artículo tan completo. Qué recuerdos. Gracias y abrazo
Muchas gracias a ti, Amaia, por pasarte y comentar; y nos alegra que te haya traído tan buenos recuerdos este post sobre los 12 lugares imprescindibles que ver en Milán 😉. Saludos! 🙋♂️🙋♀️
Que post más completo, cuando volvamos lo usaremos para completar lo que nos falta
Muchas gracias por pasaros y comentar este post sobre las principales atracciones que visitar en Milán! 😉 nos alegra que os pueda resultar útil en vuestra próxima visita a Milán, que esperamos sea pronto, la primavera y el verano son buenas épocas para viajar a Milán. Saludos de otros 3 viajantes! 🙋♂️🙋♀️
¡Qué maravilla! No os perdéis detalle. Un reportaje tan completo tanto en narrativa como imágenes que lo tendré en cuenta para cuando viaje a Milán la próxima vez. Es una ciudad para ir las veces que se pueda, siempre descubres algo nuevo o celebras con alegría el encuentro con lo conocido.
¡Saludos, viajantes!
Maravilloso es tu comentario M. Pilar! 😉 Nos alegra y motiva para seguir adelante ver comentarios como el tuyo, esperamos que te sea útil en tu próxima visita a Milán, que como bien dices es un ciudad para volver las veces que se pueda. Un abrazo de nuestra parte! 🙋♂️🙋♀️
Un artículo muy completo, perfecto para no perderte nade en Milán.
Muchas gracias compañeros! 😉 os agradecemos vuestra visita y comentario sobre este post de los 12 lugares imprescindibles que ver en Milán!! Saludos!! 🙋♂️🙋♀️
Me fascina Italia, al igual que vuestro blog, las imágenes y los viajes cuyo recorrido compartís, además de la excelente información que desde luego me ayudará mucho el día que visité Milán, otra de las ciudades que me quedan pendientes como Palermo, Sicilia y Florencia. Un fuerte abrazo
Te agradecemos, y mucho, tu comentario 😉, eso nos motiva a seguir 👍. Milán es una caja de sorpresas, no esperas mucho y siempre nos sorprende, además de estar estratégicamente situada para realizar un viaje por el Norte de Italia. Esperamos que pronto cumplas ese deseo y puedas visitar Milán. Un fuerte abrazo!! 🙋♂️🙋♀️
Excelente descripción de los sitios para visitar en Milán. Gracias por traernos un poco de esos maravillosos lugares.
Muchas gracias Hilmer por tus palabras!😉 nos alegra que te haya gustado este post sobre Milán, y esperamos te sea útil!! Saludos!! 🙋♂️🙋♀️